La huida de Leonardo

Por Revistamujer.es
La huida de Leonardo

Un resumen por capítulos, de un entretenido libro, recomendado entre las edades de ocho a diez años. Sin duda les encantará, ya que está lleno de aventura y diversión. Disfrutar de la lectura.

La huida de Leonardo
De Olaf Fritsche.

“El túnel del sótano”

Lily siempre se complicaba a la hora de entra en casa de Albert, nunca lo hacía por la puerta como todo el mundo y esto enfadaba mucho a Magnus.

Son tres amigos Lily, Magnus y Albert. Los tres estudiaban en la escuela de primaria Marie Curie. Albert era la cabeza pensante, y le venía de familia, ya que su padre era inventor. Era inválido y sacaba muy buenas notas. Este va en silla de ruedas desde hace tres años, al sufrir un accidente, un coche chocó contra el coche de su madre. Su madre murió, y a Albert se le rompió la columna vertebral.

Todos tienen diez años, excepto Magnus que tiene nueve. A Magnus, siempre le acompañaba la mala suerte, pero tenía una buena habilidad con las manos.

Lily era una chica muy impaciente y nunca paraba quieta, tenía unos bonitos ojos azules y una larga melena rubia cobriza y no era para nada femenina.

Tras el accidente Albert se cambió a una vieja casa, ya que así, se podía manejar mejor con su silla de ruedas. En esta casa había un sótano donde encontró un diario, en el cual se narraba que allí había un túnel del tiempo.

El antiguo propietario de la casa era un millonario que toda la gente tomaba por loco por las cosas que decía y un buen día desapareció.

Albert dijo que si la historia tenía algo de verdad, el túnel estaría detrás de un armario que había en el sótano, así que para averiguarlo, había que moverlo.

“Rumbo al pasado”

Con uno de los inventos del padre de Albert, consiguieron mover el armario que pesaba muchísimo, y para su sorpresa, allí estaba el túnel, pero había un problema. El túnel era muy estrecho y no pasaba la silla de ruedas de Albert.

Lily decidió que si no podían pasar todos, no pasaría ninguno, pero Albert no estaba de acuerdo y quería saber si era verdad lo que ponía en el diario.

El pasadizo no fue construido, se veía que era natural y si tocabas sus paredes, se iluminaban de un azul que parecía una vela.

De repente, encontraron en la pared un mapamundi y un cristal, con este, empezaría el viaje ya que era el interruptor del túnel. Tenían que sacar el cristal y poner la punta en el mapa en el sentido donde quisieran ir. Decidieron el Salvaje Oeste (Norteamérica).

En cuanto el cristal tocara el mapa, se moverá la parte final del túnel. Cada segundo, restaba un año. El túnel conectaría los dos lugares y era muy importante que recordasen por donde entraban para poder salir por el mismo sitio.

“Problemas con el Sheriff”

Y llegaron al antiguo Oeste en 1837. Fueron sorprendidos por el Sheriff, que les esposo y los llevo a la cárcel.

Albert estaba muy preocupado al otro lado, ya había pasado el tiempo acordado y no regresaban, decidió coger a Merlín (su gajo) y ponerle una cuerda en la pata con un papel enrollado.

Merlín llegó al otro lado del túnel y él era el único pájaro que se veía por allí. Voló hacía las casas y de pronto los encontró. Recibieron la nota de Albert y ellos le contestaron contándole lo que les había ocurrido.

“Vaya cambio tan fantástico”

John, un chico alemán que hablaba su idioma, se acercó a la cárcel y les contó que el Sheriff los había detenido porque sospechaba que eran hijos de cuatreros. John les prometió que al día siguiente les sacaría de allí.

Mientras Albert estaba tan preocupado que le pidió a su padre uno de sus inventos sin decirle claramente para que lo quería. Al día siguiente como prometió John, allí estaba para sacarles de la cárcel, consiguió que el Sheriff se fuera, pero no cayó en la cuenta de cogerle las llaves antes. Por suerte apareció Merlín con el invento que no era otra cosa que una ganzúa que abría de todo.

Salieron corriendo y se tuvieron que despedir de John. Lily le dio todos los chicles que tenía (ya que le llamó mucho la atención) y este le dio su sombrero de Cowboy. Magnus le regaló el bolígrafo de cuatro minas que llevaba y este le regalo un collar de dientes de oso.

Por fin regresaron a casa por el túnel, lo curioso del tema es que en el Oeste habían estado un día casi, y en la realidad solo una hora.

“Una pregunta a tener en cuenta”

Después del viajecito, decidieron no hablar más del túnel secreto y dejarlo todo como antes de encontrarlo.

Llegaron las vacaciones y con ellas el cumpleaños de Magnus. Lo celebrarían los tres en la villa. Magnus, enseñó a Lily todos los regalos que le habían hecho y el que más le gustó fue una navaja suiza con múltiples púas.

El padre de Albert le regaló la maquita de un avión que fue diseñado hacía quinientos años por Leonardo da Vinci. Se decía de él, que nadie sabía si solo los diseñaba o también los probaba, por eso Albert y Lily pensaron que estaría bien averiguarlo, pero Magnus se negaba a entrar otra vez en el túnel.

“Planes secretos”

Albert y Lily lo empezaron a planear todo, aunque Magnus dijo que él no iría. La encargada de la ropa de la época sería Lily, ya que su madre era modista para el teatro y sabía mucho de ello.

Por lo que averiguaron, Leonardo era inventor y pintor. Entre sus inventos había construido una prensa tipográfica, un telémetro, una máquina de construir canales, una excavadora acuática y como pintor los más conocidos, la Mona Lisa y la Última Cena.

Tenían que ir a Milán, ya que allí vivió casi veinte años, desde 1481 hasta 1499.

Otro problema aparte de que Lily iría sola al viaje, era el idioma. Allí se hablaba italiano y ella no sabía para nada hablarlo, pero Albert tenía la solución. Su padre había creado un traductor estupendo que poniéndotelo en la oreja traducía todo y hablaba por ti metiéndose en su celebro.

Ya estaba todo preparado y Magnus no sabe cómo impedir que realicen el viaje, incluso les amenaza con contar a la madre de Lily lo que esta quería hacer, pero por esa parte Lily está muy tranquila, ya que su madre no iba a creer una sola palabra de lo que Magnus les contara.

Como el tiempo no pasaba igual en el pasado que allí, Lily calculo que podría estar tres semanas en el pasado ya que en el presente solo serían veinticuatro horas, por eso le dice a su madre que se quedará en casa de Albert a dormir.

Viendo lo inevitable, Magnus decide en el último momento ir con ella, no puede permitir que vaya sola, y sus amigos también lo sabían, por eso tenían preparado todo para que Magnus también fuera al viaje, la ropa, el traductor, vamos, todo.

“Corren malos tiempos en Italia”

Como iban a estar tiempo allí, decidieron llevarse el cristal azul con ellos para evitar que alguien lo viera y no pudieran regresar. Aparecieron en una bodega enorme llena de cubas de vino. Merlín iba con ellos.

Pusieron un tope en la puerta para que de ese modo Merlín pudiera regresar con Albert. Estaban en un convento y para salir, tenían que escalar un muro. En el camino tropezaron con un soldado que era francés y ellos se preguntaban que hacía un francés en Italia.

Pararon a un labrador que iba con su carro y les llevaron a Milán. Allí descubrieron que los franceses les habían invadido. Le enviaron a Albert a Merlín con una nota para que les dijera en que época se encontraban ya que aquello estaba lleno de franceses. Albert descubrió que estaban en la peor época posible.

Milán olía a perros muertos, la gente orinaba en la calle y no había canalizaciones, ellos sabían que la peste en esas condiciones se propagaría enseguida y muchas más enfermedades. Entonces llegó el mensaje de Albert con Merlín.

“Estáis en 1499, Francia ha atacado Milán y la ha ocupado. Ludovico Sforza, busca soldados para la guerra. Leonardo tendrá que huir de Milán, tenéis que regresar es muy peligroso.”

Se encuentran en estos momentos en un mercado y aparece Leonardo comprando un montón de aves. Aves que después dejo en libertad. Estaba vestido de un rosa ridículo.

“Con vuestro permiso Leonardo”

Se inventaron la excusa de que eran alemanes y que eran de padres inventores y le pidieron a Leonardo que les acogieran como aprendices. Este orgulloso de que le conocieran en tierras lejanas aceptó.

Llegaron a casa de Leonardo y allí encontraron a Galeazzo y Battista, que eran hermanos. Leonardo les explico que los dos forasteros se quedarían una temporada con ellos. Allí había muchas más gente, unos eran artista, otros artesanos, ayudantes y aprendices. Todos eran muy simpáticos excepto uno Gian Giacomo Caprotti, este estaba claro que ocultaba algo. Le llamaban Salai y los chicos no se fiaban de él.

Leonardo les preguntó que querían comer y estos le contestaron que espaguetis con tomate. Todos se quedaron asombrados ya que en aquella época todavía no sabían lo que eran los tomates.

Los milaneses estaban fascinados con el pelo rubio cobrizo de Lily, le pedían a Leonardo que la llevaran a todas las reuniones. Más tarde las mujeres del lugar se teñían como ella.

Lily y Magnus, preguntaban a Leonardo sobre las máquinas voladoras, pero esté de momento solo había hecho dibujos y bocetos y no se veía que tuviera intención de hacerlos para volar en ellos, si la situación no cambiaba, en la próxima semana deberían regresar al presente y no sabrían si al final lo hace o no.

“Escapad, Leonardo”

Llegaron noticias de Albert con Merlín. “No pidáis tomates, llegaron de Suramérica en 1522 y creían que eran venenosos”.

De repente Lily se puso muy nerviosa, el cristal azul no estaba en su vestido. Los dos estaban convencidos de que había sido Salai, pues le encantaban las piedra y el otro, así que decidieron pedirle información a Albert al respecto.

Fueron al convento de Santa María delle Grazie, donde estaba pintado, sobre el muro, la Última Cena, cuadro de 9 metros de anchura por 4,5 metros de altura, que Leonardo tardó dos años en pintar. El rey Francés Luis XII, quiso separarla de la pared para llevársela a Francia. Leonardo sufría porque la pintura no se secaba y pensaba que no duraría mucho, que pena, no poder contarle, que dura por los siglos de los siglos.

De regreso Leonardo se encontró con un encapuchado, Lily sabía que no había recibido buenas noticas por la cara que puso este.

Llegaron noticias de Albert, efectivamente Salai era un ladrón. Le llamaban así porque su nombre significa Demonio.

Battista, después de que Leonardo abandonara el comedor y sabiendo que habían desaparecido muchas cosas, le pidió a Salai que trajera su baúl, estaba convencido de que todo lo desaparecido entre los compañeros estaría allí, incluida la piedra. Y efectivamente así fue, pero Salai no quería devolver la piedra a Lily y se pelearon. En ese momento entro Leonardo, todos pararon la lucha y Leonardo les comunicó que tenían que irse de inmediato.

Recogieron todo lo que pudieron y desaparecieron por las oscuras calles de Milán. Los franceses los perseguían.

“Es una trampa”

Huyeron y se encontraron con el encapuchado. Era el matemático Luca Pacioli. Este había caído en desgracia ante el rey, si los cogían acabarían en el calabozo, decidieron huir a Florencia.

Lily estaba descompuesta, la huida era muy lenta, como si estuvieran de excursión un fin de semana. Y ocurrió lo que tenía que ocurrir, se encontraron con los soldados franceses, habían descubierto a Lily, Magnus y Leonardo, tenían que huir. Lily los metió dentro del bosque. Huyeron de ellos y encontraron en el camino a soldados milaneses. Ellos también huían de los franceses. Siguieron su camino y se encontraron con un gran problema, un gran acantilado que les prohibía poder pasar a no ser que supieran volar.

“Necesitamos alas”

Los soldados franceses, lo que querían era a Leonardo y este se quiso entregar. Pero se negaron. Magnus les dijo que había una posibilidad de salir de allí y era volando. Magnus, les contó a todos que Leonardo había diseñado algunos artilugios para volar y que podría funcionar. Pero el capitán de los milaneses, no les hizo caso y empezó a preparar la batalla.

Leonardo no estaba seguro de poder hacerlo, pero al ver la confianza que tenían los niños en él, decidió arriesgarse. Leonardo se quedó alucinado de todas las cosas que sabía hacer Magnus, lo que Leonardo no se podía ni imaginar es que él ya había hecho la maqueta de Leonardo en su casa.

Por aquella época incluso no sabían nadar, Leonardo no creía que Magnus supiera nadar cuando muchos marineros y pescadores, morían al caer al mar.

Empezaron a construir las alas, pero las herramientas de las que disponían para ello no les servían. Leonardo no tenía sus herramientas y Magnus le ofreció su navaja suiza. Al verla Leonardo no salía de su asombro, Magnus para justificarse y no levantar sospechas, le contó que era un regalo de su padre que también era inventor.

Consiguieron terminar la primera ala y su aspecto era como la de un ala delta de nuestros tiempos. Llegó el momento de probarlo y ni Magnus ni Leonardo querían, así que lo haría Lily que estaba encantada con ser la primera persona en la Historia de la Humanidad que volara.

Salto desde el tejado y todo fue perfecto, ahora había que construir dos más y volar por el acantilado.

“Vayámonos de aquí”

En la construcción del tercer avión tuvieron problemas. No había tela suficiente. Leonardo dijo que se fueran los chicos y que él se entregaría a los franceses, pero como estaba claro los chicos no accedieron a ello.

Lily encontró la solución, su vestido serviría, por fin se podría deshacer del odioso vestido. Compró a una familia del pueblo ropa de niño y se la puso. Leonardo, amante de la moda sufrió al romper el vestido y nunca había visto a una mujer en pantalones.

Ya estaba todo terminado y estaban al borde del precipicio. Magnus sería el primero, luego Leonardo y por último Lily.

Pero en ese momento los empezaron a disparar. Sin pensarlo mucho salto Magnus. Leonardo lo intento varias veces y no se atrevía, el pueblo ya estaba en llamas y si se prendían las alas, todo acabaría. Lily no vio otro remedio que acercarse a Leonardo y empujarle y con ello le tiró al precipicio. Después salto ella. Escucho a Leonardo encomendarse a todos los santos.

Aterrizaron y Leonardo solo sabía repetir “Jamás en la vida vuelvo a colgarme de una de estas máquinas infernales”.

Ahora comprendían, porque no se sabe si alguna vez Leonardo probó sus máquinas voladoras, su experiencia no la contó en la vida y además tenía miedo a las alturas y se mareaba.

“Buenas perspectivas”

Regresaron sucios y muertos de hambre. Leonardo dijo, que quería que Magnus se quedara con él para llegar a ser un buen inventor y de Lily dijo, que era toda una dama fuera de lo común.

Nos hubiera gustado traerle aquí, pero sería muy raro para él. Nosotros regresamos al convento, pero no sabemos que paso con Leonardo si llegó a Florencia o no.

Albert investigo en internet y descubrió que apareció en la ciudad de Mantua y sus amigos le esperaban allí. Luego viajo a Venecia y en abril de 1500 llegó a Florencia. Más tarde regreso a Milán, vivió en Roma y paso los tres últimos años de su vida en Francia, como pintor de la corte de Francisco I.

Los tres estaban encantados y les quedaban muchas aventuras que poder disfrutar todavía.

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