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Las metamorfosis de Ovidio

Por Revistamujer.es

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Para esos resúmenes de lectura de clase, de alumnos de 1º de la ESO, va dedicado este resumen por capítulos . Sabemos que lo recomendable es leer y aprender de ello. Comprender y resumir los leído, pero sabemos que muchos de estos chicos lo dejan todo para el último momento y queremos hacer esta aportación, para que no les suspendan comprensión lectora. ¡Pero que no sirva como excusa ehhh!…

LAS METAMORFOSIS DE OVIDIO
LAURENCE GILLOT
TRADUCCIÓN DE MARÍA DURANTE
ILUSTRACIONES DE ENRIQUE FLORES
EDITORIAL ANAYA

I

Deucalión y Pirra

La Historia de los nuevos seres humanos.

Los hombres ya no temían a los dioses y no los veneraban. Los hombres se habían vuelto locos. Júpiter desde el cielo estaba muy furioso y movió las aguas, por lo que estuvo lloviendo torrencialmente durante nueve días, todo esto con tormentas y viento. Todo se inundó. Murieron todos menos un hombre y una mujer, ella por el amor a los dioses y él por el amor a la justicia. Los animales solo sobrevivieron los marinos.

Deucalión abrazó a su mujer y dijo que los truenos se alejaban. Pirra su mujer se alegró de estar vivos y se preguntaba porque los dioses los habían dejado con vida.

Deucalión se preguntaba para que estar vivos si todo había desaparecido. Su mujer estaba segura de que los dioses les ayudarían.

Pudieron dejar de remar y ponerse en la cima del monte Parnaso. Mientras dormían, Júpiter ordenó decrecieran las aguas y dispersó las nubes. Pirra dio gracias a Júpiter y dijo que había que pedir ayuda a Temis la diosa de la justicia, ya que era capaz de predecir el futuro y sus profecías les indicaría el camino a seguir para repoblar la tierra.

Temis les habló “Arrojad por la espalda los huesos de la gran madre”. En un principio no comprendían que les quería decir, pero al final lo dedujeron. El mensaje era que la gran madre, era la Tierra y sus huesos eran las piedras. Lo hicieron y las piedras que arrojaba a su espalda Deucalión se convertían en varones y las de Pirra en mujeres.

Así se pobló la Tierra de unos seres extraordinarios.

II

Apolo y Dafne

Después se crearon los animales que surgieron del Limo. Algunos ya existían antes de la inundación y otros fueron nuevos. Una de ellas Pitón, que era monstruosa, un reptil enorme, nacido del barro y vivía al pie del monte Parnaso. Tenía aterrorizados a todos. Todos pedían a Júpiter que lo matase y este decidió mandar a la Tierra a su hijo Apolo.

Apolo desde el cielo arrojo cuentos de flechas hasta que mató a la bestia. La gente estaba emocionada. Apolo a cambio de su hazaña les dijo que en ese mismo lugar todos los años celebrarían unos juegos atléticos y los llamarían “Juegos pitios”.

Apolo fue al tempo de Temis y decidió que una mujer a la que llamaría Pitia, viviera en el tempo y sería la mediadora entre Temis y los hombres. Estos recibirían las palabras de Temis con enigmas que los humanos tendrían que descifrar.

A su regreso al Olimpo, Apolo se encontró con Cupido y se burló de su trabajo. Cupido decidió vengarse y con una de sus flechas que ahuyentaban el amor disparó a una joven ninfa “Dafne”, después apunto a Apolo con una flecha de amor, y no tardó en ver a la ninfa. Apolo la observaba.

El padre de Dafne era el rio Peneo y esté le decía a su hija que quería tener un nieto, pero ella quería ser libre y virgen.

Apolo decidió presentarse delante de Dafne y esta corrió y corrió y Apolo la perseguía. Dafne viendo que no podía alejarse de Apolo, le pidió ayuda a su padre y esté en contra de su voluntad, pero por amor a su hija la convirtió en un árbol, concretamente en un laurel.

Apolo vio la metamorfosis y se quedó pasmado, toco el árbol y beso la madera y dijo que ya que no quería ser su esposa, sería su árbol y sus hojas adornarían su cabellera y coronaria a los vencedores de los Juegos Pitios y que sus hojas siempre serían verdes.

Las hojas de laurel ahora y siempre eran el símbolo de la victoria.

III

Ío

Júpiter estaba enamorado de una ninfa hija del rio Inaco llamada Ío. Júpiter quitó el sol y puso la noche para que Ío dejara de huir al escuchar a Júpiter. La mujer de Júpiter (Juno), se extrañó que hubiera anochecido y decidió asomarse a ver qué pasaba porque ya conocía a su marido y sospechaba que le estaba engañando.

Júpiter que se dio cuenta de que su mujer andaba cerca, convirtió a la ninfa en una ternera blanca.

Al descubrir Juno la ternera le pidió a Júpiter que se la regalara y este se la regalo para que no sospechara.

Juno sospecho y se la entregó a Argos para su custodia.

Argos, tenía cien ojos en la cabeza y la vigilaba constantemente.

Ío sufría mucho y decidió pedir ayuda a su padre. El rio Inaco lloraba por la pérdida de su hija, la llamaba y ella no respondía, lo que el pobre no sabía era que la ternera que estaba en su orilla ella era, y no le contestaba porque él no la entendía.

Ío, se acercó a sus hermanos que la daban de comer y jugaban con ella sin saber quién era en realidad aquel ternero. Un día Ío consiguió escribir en la arena junto al rio su nombre con las pezuñas, y el rio supo que era su hija.

Júpiter veía a Ío y sufría con ella. Un día, decidió llamar a Mercurio, uno de sus hijos y le dijo que debía matar a Argos.

Bajo he hizo compañía a Argos que estaba encantado de tener compañía, Le empezó a contar historias y cuando este se durmió le cortó la cabeza de un tajo y la arrojó.

Juno desde las nueves lo estaba viendo todo y bajo a la Tierra y puso todos los ojos de Argos en un pavo real y envió un tábano contra Ío. Ésta al notar el pinchazo corrió hasta que cayó junto a su padre.

Júpiter corrió a contarle a Juno la verdad para que Ío volviera a ser una ninfa y Juno triunfante se lo concedió.

Ío no sabía que esperaba un hijo de Júpiter que se llamaría Épafo.

IV

Faetón

Épafo tenía un amigo llamado Faetón, este decía que era hijo del Sol y Épafo decía que no era cierto.

Faetón se enfadó y se fue. Le pidió a su madre Climene que le diera una prueba de que su padre era un Dios. Climene le dijo que si mentía, ese fuera el último día de sol que vieran sus ojos y que fuera el mismo a preguntárselo a su padre.

Y así lo hizo, se fue al palacio del Sol, después de muchos días andando. Cuando se presentó ante el Sol, le pregunto si él era su padre y este le dijo que si, y para que viera que era verdad le concedería el don que le pidiese.

Este lo que quería era llevar los caballos del Sol, pero el Sol se tuvo que negar, diciendo que eso no lo sabía hacer cualquiera, de echo ni el mismo Júpiter lo podía hacer.

Después de tanta insistencia el Sol tuvo que aceptar la petición de su hijo, aunque sabía que le iba a llevar a una muerte segura.

Aunque Faetón, siguió todas las indicaciones que le dio su padre, al final no pudo controlar los caballos en cada uno de los sitios por donde tenía que pasar y el carro abandono el camino Trillado. Todo se alteró en la Tierra, todo en llamas, las montañas resquebrajadas, los pastos ennegrecidos.

La Tierra se moría y Júpiter convocó a los dioses y se dirigió al Sol. Júpiter fulmino el carro y Faetón cayó al río Erídano. Faetón murió.

La madre de Faetón no encontraba consuelo y fue a buscar a Épafo para decirle que si todavía dudaba que fuera hijo del Sol.

Climene se fue a buscar la tumba de su hijo, tumba que le habían hecho cuatro ninfas. Cuatro ninfas hermanas de Faetón e hijas de Climene. Estuvieron días velando la tumba, hasta que un día se fusionaron con la tumba y se convirtieron en álamos.

V

Calisto

Júpiter tenía que ayudar a la Tierra después de la catástrofe del carro del Sol. Ordenó a ríos y fuentes que volvieran a fluir. Revivió a los árboles, lluvia para quitar las cenizas y barro para los cadáveres.

Un día Júpiter, descubrió una ninfa llamada Calisto, que era cazadora y se enamoró de ella.

Júpiter, tomó la forma de Diana, la diosa de la caza y se puso a hablar con ella, la abrazó y aunque la ninfa grito y lucho, Júpiter la violó.

Calisto se quedó embarazada de Júpiter, pero ella no quería decir nada, estaba avergonzada.

Un día estando con las ninfas cazadoras y Diana, descubrieron que estaba embarazada. Diana se enfadó mucho y le echó.

El niño nació y le llamo Arcas. Juno que se había enterado de todo, estaba muy rabiosa, cogió forma humana y se presentó ante Calisto. Le dijo que le iba a quitar esa belleza que tanto le gustaba a su esposo y la metamorfeó en osa. Ya no podría ocuparse de su hijo, así que lo dejó en un refugio de dos de sus antiguas compañeras.

El tiempo pasó y Arcas cumplió quince años. Se había convertido en un buen cazador. Un día esperando para poder cazar, descubrió una gran osa parda “su madre” y Arcas preparó el arco para matarla. Júpiter que lo estaba viendo no podía permitirlo, así que cogió a la osa en el último momento para evitar que la flecha le diera en el corazón y con la otra mano, cogió a su hijo. Una vez juntos los transformó en constelaciones para que nunca más se separaran.

Calisto es la osa Mayor y Arcas, el Boyero.

VI

Europa

Júpiter se enamoró otra vez. Ahora de la bella Europa, que era hija de un Rey. Ya que era muy alegre la muchacha y le gustaban las sorpresas Júpiter decidió darle una.

Le pidió a su hijo Mercurio que guiará una manada de vacas y toros. Le dijo que irían al lado del castillo y que él se convertiría en un toro blanco.

Europa vio al gran toro que le llamó mucho la atención y pregunto al pastor (Mercurio) que si era suyo y que parecía muy manso. Le dio de comer con la mano y el toro la lamia, Europa decía que era muy raro y que parecía que entendiera lo que le decía.

Europa le hizo una corona de flores y se la puso en la cabeza, diciéndole que parecía un Dios, se puso junto a él y le acarició todo el cuerpo, Júpiter estaba como loco. Ella se subió a lomos del toro. Cuando Europa vio que se alejaban, le pidió volver con el pastor, pero el toro empezó a trotar y se adentró en el mar, Europa ya no reía.

Llegaron a una isla y allí se convirtió en persona. Europa al ver quien era le siguió y le beso y se entregó a Júpiter.

VII

Acteón

Acteón era cazador. Tenía una treintena de perros dogos de caza a los cuales quería mucho y los había entrenado para matar a sus presas.

Un día de caza, diciendo a su tropa, que necesitaba estar solo, se fue. Él era un gran cazador y pensaba que lo que hacía estaba bien, pero ese día no pensaba igual, esta intranquilo. Según se alejaba, al apartar unos matorrales, descubrió un lugar que nunca había visto, aunque se conocía a la perfección todo el bosque.

De repente aparecieron un grupo de ninfas y entre ella Diana, la diosa de la caza y la castidad. Se estaban preparando para darse un baño totalmente desnudas, él se escondió para observar, pero fue descubierto por una ninfa que le delato. Diana quiso coger su jabalina, pero no la tenía, así que movió las aguas y le empapo y dijo que fuera ahora a decir que la había visto desnuda si podía.

Diana le transformo en ciervo y sus perros le persiguieron y acabaron con su vida.

VIII

Eco y Narciso

Júpiter con los ojos vendados, jugaba a la gallinita ciega con un grupo de ninfas.

Eco hablaba con Juno, era la reina de las charlatanas. Esta estaba entreteniendo a Juno para que no viera que hacía Júpiter, pero Juno descubrió el engaño y la castigó quitándole la voz y la dijo que nunca más podría hablar si antes no la hablaban a ella, y que solo podría repetir las últimas palabras que le dijeran.

Un día Eco se enamoró de un muchacho, pero como no podía hablar se limitaba a seguirlo.

Narciso se percató de que alguien la seguía y a cada pregunta que hacía, como respuesta se encontraba con sus últimas palabras. Eco salió de su escondite y le abrazó y él la rechazo y la dijo que antes la muerte a que ella pudiera tocarle.

A Eco, esto le afecto mucho, dejó de comer y finalmente su cuerpo se convirtió en roca y desapareció, pero su voz perduró.

Muchas fueron las mujeres que se enamoraron de Narciso, pero él solo se quería a sí mismo.

Un día, se vio reflejado en un manantial y se enamoró de sí mismo, se sumergió en el agua en busca de su amor, que era el mismo y ya nunca apareció, en ese mismo lugar nacieron unas nuevas flores blancas a las que hoy en día llamamos narcisos.

IX

Píramo y Tisbe

Sus padres no querían que hablasen entre ello, pero aun así, el uno sabía de la vida del otro. Ellos no entendían porque tenían que pagar que sus padres fueran enemigos.

Tenían ocho años y fueron pasando muy rápidamente, se habían inventado un código para estar siempre en contacto. Un día en casa de Píramo, apareció en la pared una grieta, se asomó y la vio a ella, desde entonces se hablaban a través de la grieta y con el paso de los años acabaron enamorándose.

Decidieron encontrarse a escondidas por la noche junto al sepulcro de Nino.

Tisbe salió primera al encuentro y espero a que llegara. De repente escucho un ruido y descubrió a una leona, decidió que para no ser atacaba debía esconderse y se refugió en una cueva. En la huida Tisbe perdió su pañuelo sin ella darse cuenta.

La leona vio el velo y lo piso con sus patas y los desgarró, a continuación se marchó.

Píramo llego tarde a la cita porque su familia no se dormía, cuando llego al lugar del encuentro, vio las huellas del animal y el pañuelo destrozado de Tisbe. Él pensó que Tisbe había muerto presa del animal y se quitó la vida.

Cuando Tisbe salió de su escondite, vio en el suelo a Píramo con su velo y una flor, ella cogió la espada de Píramo y se la clavó. Los dos yacían muertos y fueron llevados a sus respectivas casas. Júpiter se metió en la cabeza de ambos padres y les pidió que yacieran juntos y ordenó que las moras blancas se tiñeran de color sangre por la mezcla de sangres de Píramo y Tisbe.

X

Hermafrodito

Venus y Mercurio contemplaban a su hijo Hermafrodito.

Era tímido, reservado y solitario. Sus padres decidieron que era el momento de que se fuera a recorrer el mundo.

Escuchaba voces en su cabeza con lo que tenía que hacer, pero él no sabía que era la voz de sus padres, ya que este había sido criado por las ninfas. Ahora tenía quince años.

En un lago encontró a una ninfa llamada Salmacis que se enamoró de Hermafrodito nada más verlo. Ella insistía en conquistarle, pero él siempre la rechazaba.

Un día Hermafrodito, decidió darse un baño desnudo y Salmacis ardía en deseo viéndolo a escondidas y decidió ir a por el metiéndose desnuda en el lago. Lucharon, pero ella era más fuerte. Salmacis le soltó una maldición, en la cual le decía, que como el no consentía, ella no le soltaría jamás, para ello pidió la ayuda de Cupido y sus cuerpos se unieron y ahora eran mitad varón, mitad mujer.

Hermafrodito al verse así, les pidió a sus padres que todo el que entrara en esas aguas, le ocurriera lo mismo que a él y sus padres sintiéndose culpables de lo ocurrido, se lo concedieron.

XI

Aracne

Era una tejedora muy buena, la mejor de todas, con una gran imaginación y creativa, con un gusto exquisito. Su padre Idmón de Colofón le ayudaba haciendo nuevos colores para sus hilos. Su taller era famoso en todo el país.

Un día le dijeron a Aracne, que su talento se lo debía a la diosa Palas y ella enfureció diciendo que eso no era así, ella había luchado por llegar a donde estaba sin ayuda de nadie.

Palas desde las alturas no le gusto aquello y no lo podía consentir, ella era la mejor ya que era una Diosa. Así que tomo la forma de una anciana y se presentó delante de Aracne.

Le dijo que debía pedir perdón a la Diosa por las afirmaciones que había hecho, ya que Palas era mejor que ella.

Aracne se negó y le dijo que viniera Palas a demostrar que era mejor que ella, en ese momento Palas se quitó du disfraz y se mostró ante ella.

Palas pidió que fueran todos allí. Empezaron las dos a tejer y Palas veía como Aracne la dejaba atrás, efectivamente era mejor que ella, pero eso ella no lo podía consentir, así que atacó a Aracne y a esta le caían regueros de sangre, pero ella prefería morir por si misma antes que ser asesinada por Palas, así que cogió uno de los hilos que estaba tejiendo, se lo enrolló en el cuello y murió estrangulada.

La diosa al verse acorralada por la mirada de todos los presentes, dirigiéndose al cuerpo de Aracne dijo que viviera como araña. Así que en araña se convirtió y haría de por vida, lo que tan bien sabía hacer, tejer.

XII

Pigmalión

Vivía en una cabaña aislada en la playa donde pintaba y esculpía. Era un solitario. Hablaba con una estatua de marfil que él mismo había fabricado como si de una persona se tratase. Trabajaba en ella constantemente para hacerla perfecta y llegó a enamorarse de ella. Le hacía regalos y no quería apartarse de ella un solo instante.

Él era consciente de que amaba a una estatua pero su deseo no podía evitar que lo hiciera.

Le pidió a Venus que la estatua fuera su esposa y Venus se lo concedió. Cuando llegó a casa comprobó que la estatua era de carne y hueso y sería su esposa. Le dio las gracias a Venus por concederle su deseo.

XIII

Atalanta

Su belleza era sobrenatural. Nadie podía apartar la mirada de ella, poseía una agilidad divina, con velocidades de vértigo, superando a cualquier atleta.

Todos los hombres le pedían matrimonio. De este modo todos los hombres la amaban y las mujeres la odiaban. Para evitar esto, decidió que debería casarse, así dejarían de enamorarse de ella y pidió consejo a Pitia. Esta le dijo que huyera de tener esposo. Así que la única solución que le quedaba era esconderse para poder estar tranquila. Pero no sirvió de mucho, ya que un muchacho la encontró, y por supuesto, también quería casarse con ella.

Ella le desafió a una carrera, si el ganaba se casaría con él, pero si ganaba ella el moriría.

Atalanta, pensó, que no aceptaría, pero se equivocó. Cuando llegó a la carrera, no solo estaba el muchacho, si no también diez participantes más.

Ella ganó, los demás murieron y esta situación se repitió en muchas ocasiones.

Un día entre el público, había un forastero llamado Hipómenes, nieto de Neptuno, que también se había enamorado de ella.

Ella también se enamoró de él, por eso le pidió que se fuera, pero él no acepto.

Hipómenes, antes de comenzar la carrera le pidió ayuda a Venus, está en respuesta le dio tres manzanas doradas que debería arrojar a la chica cuando ella se lo dijera. Él fue arrojando las manzanas que Atalanta recogía y así el ganaba terrero y en el último tramo de la carrera Venus hizo que las manzanas que llevaba Atalanta pesaran muchísimo y así de ese modo él pudo ganar la carrera.

Atalanta estaba asombrada de haber perdido la carrera y miró sus manos y ya no había manzanas. Ella estaba feliz porque él se hubiera salvado y porque se iba a casar con él, pero se acordó de lo que le dijo el oráculo, que no debía tener esposo, aun así esa noche se casaron.

Venus estaba muy enfadada, ya que los enamorados no le habían dado las gracias. Así que metamorfoseó a los dos en leones. Efectivamente Atalanta seguía viva, pero se había visto privada de sí misma.

XIV

Venus y Adonis

Adonis se desarrolló y nació del interior de un tronco de mirra. A la hora de su nacimiento le estaba esperando una ninfa.

Era hijo de Mirra, que era hija del rey Cíniras y no veneraba a Venus, por eso Venus la castigó a que amara apasionadamente a su padre.

Por ese motivo se metía cada noche en la cama de su padre y consumían su amor, hasta que el padre lo descubrió y quiso matarla por la deshonra, pero ella consiguió escapar. Al poco tiempo descubrió que estaba embarazada de su padre.

Ella avergonzada le pidió a los dioses que la convirtieran en un ser de otro reino y los dioses la convirtieron en el árbol de mirra.

Adonis creció y se convirtió en un hombre. Fue criado por las ninfas. Era muy guapo

Un día Venus, iba con Cupido y sin querer se pinchó, con una de sus flechas y se enamoró de Adonis.

Venus bajó a su encuentro y así se veían un día tras otro.

Un día Adonis fue atacado por un jabalí. Venus oyó los gritos desde el cielo. Cuando Venus llegó, Adonis ya estaba muerto. Entonces fue cuando ella descubrió que era hijo de Mirra. Le veló toda la noche. Al día siguiente en el lugar donde yacía Adonis había brotado una anémona roja. Adonis descansará junto a su madre de por vida.

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