Cuentos de Fantasmas

Por Revistamujer.es
Cuentos de Fantasmas

Para esos resúmenes de lectura de clase, de alumnos de 1º de la ESO, va dedicado este resumen por capítulos. Sabemos que lo recomendable es leer y aprender de ello. Comprender y resumir los leído, pero sabemos que muchos de estos chicos lo dejan todo para el último momento y queremos hacer esta aportación, para que no les suspendan comprensión lectora. ¡Pero que no sirva como excusa ehhh!….

CUENTOS DE FANTASMAS
VARIOS AUTORES:
Daniel Defoe
Washington Irving
Edgar Allan Poe
Charles Dickens
Ambrose Bierce
Guy de Maupassant.
TRADUCCIÓN: Vicente Muñoz Puelles
ILUSTRACIONES: Beatriz Martin Vidal
Oxford. El árbol de la lectura.

La aparición de la señora Veal (de Daniel Defoe)

Después de la muerte de la señora Veal, está se le aparece a su amiga la señora Bargrave, quien por este motivo empieza a recibir calumnias por parte de la gente.
La señora Veal era de unos treinta años de edad, soltera, piadosa y respetable. Ambas eran amigas. Los recursos de la señora Veal eran pocos y su amiga la ayudaba económicamente.
Pero su amistad se fue enfriando y estuvieron un tiempo sin verse, hasta que un día la señora Veal apareció en casa de su amiba y pasaba a despedirse pues iba a emprender un largo viaje.
Estuvieron largo rato hablando de la amistad, y de la muerte en concreto de un libro que ambas leían. Después de recordar muchas cosas que vivieron juntas, la señora Veal le pidió a su amiga que escribiese una carta repartiendo su herencia y que le contara a su hermano la conversación que ambas habían tenido esa tarde.
Llegó el momento y ambas amigas se despidieron, esto ocurría el día 8 de septiembre a las dos menos cuarto, pero en realidad la señora Veal había fallecido el día 7 de septiembre tras sufrir uno de sus ataques.
Desde ese momento la señora Bargrave recibió toda clase de calificativos y fue acusada de mentir, pero ella no tenía ninguna razón para hacerlo y su amiga lo único que quiso fue despedirse de ella y darle las gracias por todo lo que hizo en su vida y sobre todo para que escribiera su testamento.

La Leyenda de Sleepy Hollow de Washington Irving.


Una pequeña aldea Tarry Town. Allí hay un valle muy tranquilo conocido con el nombre de Sleepy Hollow. Cuanta la leyenda que un doctor alemán embrujó el lugar. Sus habitantes creen en los encantamientos y entran en trance. Su fantasma principal y más nombrado es un hombre decapitado a lomos de un caballo, creen que es un soldado que falleció en la guerra y enterrado en el cementerio de la iglesia y que sale a buscar su cabeza. La denominan en un lugar como “la Historia del jinete sin cabeza de Sleepy Hollow”.
Ichabod Crame era el maestro del pueblo y era una persona muy concienzuda. Se mantenía de las granjas de sus alumnos, en ellas vivía y se mantenía a cambio de ayudarle en el campo. Otras de sus ocupaciones era ser profesor de canto.
Él se creía todas las historias que contaban del lugar y eso le emocionaba. Hablaba con la gente del pueblo y le contaban historias de brujerías, que le encantaban pero que luego le asustaban sobre todo cuando regresaba de noche a la casa o cuando estaba solo en su habitación.
En sus clases de canto había una mujer llamada Katrina van Tassel, hija única de un rico granjero holandés. Ella tenía 18 años, guapa y rica, muy coqueta con joyas de oro puro. El profesor se sentía atraído por ella. Al conocer al padre de la chica y ver las riquezas de su granja se le hacía la boca agua. Pensaba en lo rico que sería si se casara con ella y se veía con un montón de hijos.
Pero pronto descubrió que para ganarse a la dama, tendría que obsequiarla y competir con otros muchachos que también la pretendían, entre ellos Brom van Brunt, el héroe de los alrededores también recibía el nombre de Brom el Huesos. Decidió llevar sus avances de conquista de manera tranquila y suave.
Brom el Huesos empezó a meterse con el pobre maestro, con burlas y fechorías en sus clases, sin contar dejarle siempre mal delante de Katrina, pero nuestro amigo no podía enfrentarse a él, pues sería una batalla perdida.
Un día recibió la invitación para una fiesta en casa de Katrina. Se acicaló esmeradamente para ver a su dama. Pidió prestado un viejo caballo de lo más insignificante al dueño de la granja en la que se hospedaba y partió a la fiesta. En la fiesta también estaba Brom el Huesos.
Al profesor se la hacía la boca agua de ver la cantidad de comida que allí había, esa era su debilidad, comer y se imaginaba siendo el amo y señor de todo aquello. Al terminar la fiesta, nuestro profesor fue a hablar a solas con la heredera y algo no tuvo que salir bien, pues abandono la fiesta sin que nadie se diera cuenta, cogió su caballo y emprendió el regreso a casa, muerto de miedo por todas las historias de fantasmas que se habían contado en la fiesta. En su camino escuchaba toda clase de ruidos y de repente vio lo que parecía un monstruo gigantesco dispuesto a lanzarse contra él. Estaba muerto de miedo, así que decidió preguntar que quien era él ya que no tenía escapatoria posible. No recibió respuesta, así que decidió irse pero le cortó el paso. Ahora le veía mejor, parecía el jinete sin cabeza, y así era. Llevaba la cabeza encima de la silla de montar, no le atacaba, simplemente le imitaba. Si él se paraba, el fantasma se paraba, si el andaba, lo mismo hacía el.
El miedo se convirtió en desesperación. Decidió huir, pero el jinete le alcanzaba. Al llegar al final del bosque el caballo del maestro tiró por el lugar equivocado y se adentró al centro de todas las historias de fantasmas contadas en el pueblo. Entre tanto perdió la silla de montar y le costaba mantenerse en el caballo. Se acercaban a la iglesia. Pensaba que si podía llegar al puente estaría salvado, pero el jinete sin cabeza le lanzó su cabeza y le dio fuertemente en el cráneo y calló al suelo.
A la mañana siguiente Pólvora, que así se llamaba el caballo, apareció en casa de su amo, pero el maestro no llegó con él. Iniciaron su búsqueda. Primero encontraron la silla, luego su sombrero con restos de una calabaza. Se rastreó el rio pero no lo encontraron. Hans van Ripper el dueño del caballo y donde vivía el maestro, recibió la poca herencia de nuestro amigo.
Se habló en misa ese domingo mucho de su desaparición y de las historia de brujería y fantasmas que ya existían. Se llegó a la conclusión de que Ichabod (el maestro) había sido secuestrado por el jinete sin cabeza.
Ningún maestro ocupó su lugar. El viejo granjero que estuvo en Nueva York y a quien debemos esta historia, dice que Ichabod vivía, que no estaba muerto y que había abandonado el valle por el miedo al fantasma y al violento Hans van Ripper y a la negativa de Katrina. Que se había convertido en abogado y había entrado en política y escribía en la prensa y que había sido nombrado juez Tribunal de las diez libras.
Brom el Huesos se casó con Katrina. El puente se convirtió en un objeto de terror supersticioso que todos evitaban. La escuela quedó en ruinas y dicen que el espíritu del maestro está allí.
El narrador al terminar de contar la historia entre los presentes dijo que él no se creía ni la mitad del cuento.

El retrato Oval de Edgar Allan Poe


Un castillo en los Apeninos que estaba abandonado provisionalmente. Yo estaba mal herido. Todo era antiguo y con muchos cuadros. Estaba en la estancia con Pedro, mi criado. Me quede en aquella habitación, mirando los cuadros y leyendo un libro que justo comentaba todas las obras de arte que allí había. Cambié un candelabro que me daba luz para poder leer mejor, cuando descubrí un cuadro que representaba a una mujer joven. Lo estuve mirando durante más de una hora. El cuadro era tan asombroso porque era la semejanza da la vida. Busqué en el libro quien era esa chica. La chica era la mujer del pintor del cuadro. Ella estaba enamorada de su marido, pero en cambio, el pintor solo estaba enamorado de su arte. Por este motivo la mujer odiaba el arte, era su rival y le estaba arrebatando a su marido.
Poco a poco ella se consumía, pero nunca perdía su sonrisa. El pintor no se daba cuanta del mal que le estaba haciendo a su mujer. Era tal la locura del pintor que no apartaba la vista del lienzo, enloqueció en todos los sentidos. Cuando este terminó el cuadro, quedó maravillado de su obra, había conseguido reflejar en el la vida misma, se giró para decírselo a su mujer y allí mismo descubrió que está había muerto.

El guardavía de Charles Dickens.

El guardavía era un hombre peculiar que llamó mi atención. Baje a hablar con él pero debo reconocer que me intimidaba, me dio la sensación de que era un espíritu y no un hombre. En la conversación me explicó cuál era su trabajo en la estación. Aunque era un hombre formado intelectualmente había acabado allí en la caseta de la vía ferroviaria como guardavía, era muy meticuloso en su trabajo.
Me comentó que estaba muy preocupado, que era muy difícil de explicar cuál era su preocupación, pero que al día siguiente a las once de la noche si regresaba me lo contaría, eso sí, me pidió que no gritara cuándo llegará como lo había hecho hoy.
Me contó que ayer me había confundido con otra persona y eso era lo que le preocupaba. Que una noche una persona gritó como lo hice yo. Esa persona estaba en el túnel cerca de la luz roja y gritaba y repetía “Cuidado, cuidado”, “hola”, “El de ahí abajo” “cuidado”, corrió hacia él y cuando iba a cogerle, despareció. El guardavía en ese momento corrió a telegrafiar para ver si había algún problema en las vías y le dijeron que todo estaba bien, pero poco después de seis horas de lo ocurrido, se produjo el mayor de los accidentes de esa línea. Los muertos y heridos fueron sacados del túnel por donde “ese hombre desapareció”.
El guardavía siguió contando sus inquietudes y me dijo, que seis o siete meses después, la misma figura se volvió a aparecer, esta vez estaba apoyado contra el túnel con las manos en la cara como muestra de dolor. Ese mismo día una mujer joven que viajaba en el tren murió de repente en su compartimento.
El espectro regreso por tercera vez. El guardavía estaba muy nervioso porque sabía que algo iba a suceder y él no podía hacer nada, yo intenté tranquilizarle, pero yo estaba intranquilo ya que veía que el pobre hombre no estaba bien y me daba miedo que por este motivo no fuera a desempeñar bien su trabajo y por ello ocurriera una desgracia, así que decidí que al día siguiente iría a verlo.
Al llegar a la estación, yo mismo vi al hombre de pie y cerca de él, otros hombres que recibían los gestos que el primero le hacía. Algo iba mal y baje corriendo. El guardavía había muerto por la mañana. Lo atropelló la locomotora, el conductor vio al hombre en las vías y al ver que no se apartaba y que era inevitable atropellar le gritaba “Hola”, “El de ahí abajo”, “cuidado, cuidado”, “por el amor de Dios apártese”.
Me estremecí, porque el conductor de la locomotora hizo todo los gestos que el guardavía veía en el fantasma.

Al otro lado de la pared de Ambrose Bierce


Hacía tiempo que no sabía de Dampier, un compañero fuerte y bien parecido. Le encantaba el ocultismo, pero tenía una buena salud mental. Estábamos en California y el día que fui a verlo había tormenta. Su casa estaba en la playa y era bastante fea, era un lugar escalofriante.
Al verle de nuevo, había cambiado muchísimo, tenía canas, chepa y estaba muy delgado. De repente, alguien golpeó la pared varias veces. Yo quise irme, pero él insistió que nadie estaba golpeando la puerta y que me quedase con él. Le dije que me quería ir al hotel que no quería estar rodeado de espectros. Me comento que si yo también escuchaba los golpes, entonces ahora estaba seguro de que era verdad y que no se lo había imaginado y que me iba a contar la historia de todo aquello.
Hace diez años, él ocupaba un piso en Rincón Hill, el mejor barrio de San Francisco. Un día en la casa contigua, apareció una mujer de suma belleza con un vestido blanco y se enamoró de ella. Al día siguiente la espero en el jardín, pero ello no apareció. Pero al final un día paseando por la calle me la encontré. No me atrevía a decirle nada, aunque ella me miraba con sus grandes ojos negros. Descubrí que por desgracia ella no era aristócrata como yo, que no pertenecía a mí misma clase social, sino que era pobre, huérfana y dependía de su tía. No me podía casar con ella, tendría que renunciar a muchas cosas, así que decidí dejar de verla.
Un día descubrí por mi casera que esta chica estaba viviendo en la casa de al lado, junto a mi pared, entonces decidí dar golpecitos contra ella para ver si me contestaba, así un día tras otro yo golpeaba y ella me contestaba, hasta que un día sus respuestas cesaron y decidí salir a buscarla.
No la encontraba y entré en una profunda depresión. El diablo vino a visitarme un noche que escuche golpecitos en la pared y me sugirió que me vengase, ya que ella me había ignorado durante todo ese tiempo y ahora era ella la que me buscaba. Me quedé sin hacer nada y sin responder a sus golpecitos.
Al día siguiente mi casera me dijo que la chica de al lado llevaba semanas enferma y que había muerto. La chica había pedido que cambiasen la cama de lado y la acercasen a la pared opuesta para así la pobre dar golpecitos a la pared. Aquella noche entró en el reino de lo desconocido.

La mano disecada de Guy de Maupassant.

Un amigo, Louis R. reunió a varios compañeros del colegio. De pronto llegó otro compañero muy acelerado, diciendo que traía a un amigo y que se lo iba a presentar. Sacó de su bolsillo una mano disecada, horrible, negra y seca. Nos contó que vendían las pertenencias de un viejo brujo y que este sentía mucho apego por la mano, que según contó pertenecía a un criminal ajusticiado en 1736 por haber lanzado a su mujer a un pozo y colgar al cura que les caso del campanario de la iglesia.
Nuestro amigo, dueño ahora de la mano, decidió que la pondría en la campañilla de entrada de su alcoba para así, asustar a sus acreedores.
Fue a visitar a mi amigo y al ver aquella mano, esa noche no pude dormir. A las seis de la mañana llamaron a mi puerta violentamente y era el criado de mi amigo y me dijo le a su amo lo habían asesinado.
Cuando llegué estaba muerto y parecía que le habían estrangulado y la mano ya no estaba colgada de la campañilla de la puerta. Los hechos cuentan, que a eso de la media noche, sonó la campanilla de su alcoba. Al entrar la policía, descubrieron que todos los muebles de la habitación estaban tirados y había indicios de lucha por todos lados. Los ojos del difunto estaban llenos de horror y parecía que lo habían estrangulado y el agresor debía de tener una fuerza sobrehumana.
Al cabo de unas horas, contra todo pronóstico, mi amigo no estaba muerto, después de dos horas sin conocimiento volvió a la vida pero por desgracia su estado mental no, estaba loco. Mi amigo había enloquecido y al cabo de siete meses murió preso del terror de que le cogieran.
Fuimos al cementerio a enterrarle y tropezamos con un ataúd y entro había un muerto al cual le habían cortado la mano.

Apéndice
¿Qué es un fantasma?
Es el alama o el espíritu de una persona muerta o animal que se puede aparecer y se les puede invocar.
También se habla de barcos fantasmas, trenes, ejércitos incluso en Londres un autobús fantasma en la línea 7.
Los fantasmas suelen ser tímidos, poco comunicativos, solo unos pocos son hostiles.

Historias de fantasmas.
Es una tradición oral de todos los pueblos y que se transmiten de generación en generación.
Aparecen en Egipto, Grecia y Roma. Uno de los fantasmas más famosos es la sombra del padre de Hamlet en el drama de William Shakespeare (1564-1616). El padre de Hamlet fue asesinado por su hermano y es él quien pide a su hijo que investigue el crimen y que busque venganza.
Otra muy importante es “Las mil y una noche” y La colección de casi quinientos cuentos chinos llamada Extrañas historias del estudio de Liao, la obra de Pu Songlin (1640-1715), donde los muertos vuelven continuamente a la vida.

Fantasmas literarios.
Es un subgénero dentro de la literatura del terror. Obras considerables de la escuela gótica fueron Vathek (1786) de William Beckford. Los Misterios de Wdolfo (1794) de Ann Radcliffle. En Alemania E.T. Holfmann (1776-1822) “Los elixires del diablo (1815).

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